Layla Hardy
Esta vez, no pienso perder a mi única esperanza de vida, claro si a esto se le llama vida.
- Layla – De un instante a otro esa voz fue el causante de una sonrisa plena.
- Nicholas – posiblemente fue la primera vez que me sentía un humano, sus brazos mantenían un equilibrio de felicidad en mí, su olor se impregnaba en mi cuerpo y corazón.
- Te ves hermosa, ven vamos a la casa que Aimeè esta sola - no me daba problema alguno que ese saludo fuese tan rápido, con estar a su lado me daba satisfecha.
Al escuchar el nombre de mi hermana recordé lo que paso hace dos semanas…
- Eli, ella tiene que saber que Aimeè es su hermana, así ella podría regresar con nosotros – comentaba al miedo que le tenia a Elizabeth.
- Jimmy, Jimmy, desde la primera y última vez que intentamos la inyección con Aimeè recuerda que con ella fue inmune, pero Layla puede hacer lo que nosotros queramos –
Me sorprendía con que facilidad hablaba sobre mi única familia, en verdad jamás espere que Aimeè la misma chica que cambio a Joseph por una vida de alegrías, y la misma chica que le hice daño, pero sin saberlo me sentía a un mas cercana a ella. ¡Claro que no soy humana! Le he hecho daño a mi hermana y eso no me lo perdonaría.
- podemos hacer que Layla encuentre a Aimeè y la traiga de regreso, podemos inyectarle el nuevo veneno a ver que tal funciona –comentaba con ingenio Jimmy.
- Que crees que estoy haciendo, ve por Layla que esto me harta –
En menos de minutos me encontraba huyendo, una de las buenas cosas de no ser humana es que no puedo cansarme tan fácilmente.
Conseguí huir de ellos desde entonces, pero se que no sera para siempre, se que estan buscando a mi y mi hermana pero sera imposible que la lastimen si yo la protejo.
- bien llegamos, Aimeè estamos en casa – gritaba Nicholas al poner mis maletas en la entrada de la cabaña.
- Jared, ve a fijarte donde esta Aimeè debe estar en su habitación dormida –
- NICHOLAS ¡!- grito Jared desesperado. Una incertidumbre permaneció en mi cabeza.
Aimeè Torres
- ¿Dónde estas? – grite enfurecida.
EL frío había penetrado cada parte de mi cuerpo, no podía sentir sentimiento alguno ecepto la desesperación de no verlo, me encuentro sola en medio de un paisaje adornado de árboles moviéndose al compás de la dulce nieve que caía entre sus hojas. El viento ansiaba enredar mi pelo, mis pies se insertaban a cada paso.
Camine hasta que no soporte el frío y me deje caer en la nieve esperando a que mis ojos se cerraran.
- ¿Te encuentras bien? – una voz ronca estallo en mis oídos, y su mano calida jugaba con mi chamarra.
- quien eres? – pregunte al ver su anatomía reflejada en la luz de la luna.
-Mi nombre es Victoria – su escultural cuerpo se acercaba lentamente a mi, tratando de que no causara un miedo en mi cada paso que daba era una sensación de debilidad.
- Yo estoy bien – Impedí el escalofrío en mi cuerpo.
- no luces muy bien, y la gente no esta acostumbrado a ver personas gritando como locos – comento cercas de mi.
- bueno, como sea ya me boy – trate de evadirla pero me fue imposible!, sus ojos cafes claros parecidos a los de ahora mi enemigo Nicholas, su pelo es enredaba entre su cuello, sin duda su olor estropeaba mi salida rápida.
- que bien te educaron – contesto malcriada.
Aimeè Torres
Mis fuerzas fueron desapareciendo, dándome un descanso profundo del cual contenía la melodía del mismo sueño.
Memorias se borraban, excepto una…
Cuando tenia 5 años…
-Mama, crees que podría vivir en un mundo como Cenicienta – Mi inocencia a un no desaparecía en aquella época.
- hija, si quieres un mundo, lo tendrás que construir tu sola, imaginarlo y luchar por el – comenzaba a sollozar.
- entonces esta noche tu lucharas por tu mundo – preguntaba ignorando el problema.
- si Aimeè- Beso mi frente, con mucho sentimiento, y al instantes salía de mi habitación – luchare por tu vida – dijo en voz baja, pero podía escucharla perfectamente…
- AIMEÊ!!-
Mantenía mis ojos cerrados, no podía moverme, solo quería creer que Joseph estaba cercas, deseaba tanto verlo que en mi imaginación podía verlo.
- Joseph – lo llame
Pero, el no estaba solo, era un lugar con poca iluminación, la chica a su lado parecía simpática, platicaban en un jardín y el , el, el …
-Aimeè estas! – toco mi piel con rapidez, Nicholas se estremeció, puedo sentir lo que cada uno siente, puedo ver quien es aunque estuviera con los ojos cerrados. – Caliente – contesto sorprendido.
Mientras moría de tristeza al ver que Joseph no necesitaba mas de mi, que había olvidado quien era yo, y que en pocos días ya no existía en su corazón.
- Jared, llévala al auto, pronto, antes de que sea demasiado tarde – una chica daba ordenes sobre mi. – Necesito que me lleven con Joe –volvió a dar ordenes y…
Me estremecí, caía en un profundo sueño al escuchar su nombre…mi pensamiento se había ido, no recuerdo nada…
