domingo, 6 de diciembre de 2009

Pagina 15

Sonó el teléfono de casa.
- bueno – contesto Jared- claro, Jerry es para ti –
Las únicas llamadas que recibíamos eran de Denisse oh de Kevin, de mi madre que se preocupa demasiado.
- Layla – contesto Nicholas emocionado.
Me concentraba en llevarme el recuerdo de Joseph, quisiera poder tocarlo, olerlo, sentir que el se acuerda de mi.
- Aimeè, tenemos que salir Jared me llevara al pueblo y de allí al aeropuerto, Layla esta aquí- pauso mientras yo mantenía mi silencio y mi mirada en aquella puerta.- ¿no te molesta? Si..- lo interrumpí.
- claro ve Nicholas – Mi voz se perdía en el transcurso de la razón.
Nicholas me ha cuidado mucho, ha estado cercas de mi. Todas las noches el esperaba a que durmiera, hubo noches donde el dormía primero su cansancio era enorme pero el mío era inagotable, no podía dormir imaginando la cara de Joseph, solo, tratando de esperar una dulce voz que fuese mía.

Por las noches escucho música, un piano viejo tocando melodías de la vida, mientras Nicholas duerme todas las noches camino hacia la sala y sentándome en el sillón solo bastan minutos para poder presencia un piano y una sombra y la melodía tan clara como pudiese ser cierta y de viva voz. Me deleito de esas notas y al instantes se esfuman y mi dolor interpreta la presencia de un corazón roto, eL de Joseph sin duda y regreso a mi habitación viendo a Nicholas dormir.
- Solo son alucinaciones ciertas Aimeè – pensaba en voz alta al darme cuenta de que estaba sola por primera vez en dos semanas en esta casa. EL frío era inmenso mis palabras esperaban por el.

Tome algo con que pudiera soportar el frio. Sali rumbo a el corazon de Joseph, mis alucinaciones pueden acbar al estar enfrente de el. Caminaba perdida en el camino y conociendo el rumbo una gran ironia, esta era la primera vez que salia de casa, metia las manos en lso bolsillos de mi chamarra, recorrian por mis mejillas inmensas oleadas de frio formando gotas invisibles en ellas.

Layla Hardy

336 horas, no ha podido encontrarme gracias a aquella charla que escuche inconcientemente, me duele el corazón y mi alma se averío.
- no puedo sentir mas –murmure.
La gente pasaba rápidamente, me hace falta aquel liquido irritante en mis venas, pero creo que podré vivir sin el , al menos puedo hacer algo por mi hermana, si mí hermana Aimeè Nicole Torres que hace dos semanas no se de ella, la cual le hice el daño mas profundo en mis años de vida jamás me había sentido tan inhumana .

Joseph Jonas

-Kevin, saldré a dar una vuelta –
Camine largos pasos, desesperado por encontrarla o por lo menos sentirla. Caminaba y caminaba, kilómetros de distancia de ella era imposible encontrarla apenas unas horas de caminar y sentía como si muy pronto llegaría a el lugar donde se encontraba.

No entiendo porque me separaron de mi esposa, porque Kevin dice que es lo mejor para todos, no entiendo por que la hago sufrir con mis besos, porque esa amargura al pensar que la amo y que la quiero frente a mi, y que no quiero separarme de ella, no entiendo muchas cosas pero lo que me frustra de mi es verla triste y que de esa tristeza alimenta mi alegría y mis energías.

Hoy soñé con ella, una vez mas, pero esta vez fue diferente, se encontraba en un bosque con el atardecer de por medio, sentada en un enorme árbol y la nieve caía y resbalaba por su cuerpo, enrollada del frío, tomaba sus piernas y su cara escondida en ellas, mantenía una sonrisa tierna y miraba el cielo y en instantes una melodía se movía al compás de las hojas moverse, su pelo flotaba entre la nieve y la brisa que acomodaba el rostro de el árbol.

Desde ese sueño he escuchado música a cada momento, me he enternecido por un pequeño fragmento de esa melodía.
- ¿donde estarás?- grite al pararme en seco.
Ya era de noche, no se cuanto tiempo camine desde que Sali de casa, llegue a un lugar muy conocido, un lugar que me llevo a un momento de recuerdo.

Flash Back

- lo siento no quiero ser grosero- dijo a un cerca de mis labios. Esto va a matarme si no pasa ahora no sabre que are.

- Joe yo…- Aimeè, donde te has ido…

Junte mis labios con los suyos, sentí esos carnosos labios a frutas de gomitas, sus labios se movían al movimiento de los míos, esto me hacia soñar mas allá de un beso, me sentía tan plena en ese instante, este es mi primer beso y es muy especial. Jugaba con mi lengua su mano acariciaba mi mejilla, su brazo paso por mi cintura. Pareciera que sus labios estaban moldeados para besar los míos, me aferro a el, esto era tan mágico, la brisa era un canto que chocaba en nuestros cuerpos. Sus labios son tan calidos, no se si es por ser mi primer beso pero después de esto necesitare besarlo mas siento que el tiempo se detiene y que los árboles miran nuestra tierna escena.
- Aimeé yo… - abrí los ojos y el aun los mantenía cerrados su cara me daba ternura, en sus expresión sentía que le gusto lo que acaba de pasar – wow – musito y abrío los ojos lentamente.
- Lo siento yo no – explique muy apenada alo que el interrumpió mi explicación.
- no, no, no eso no, yo no se tu pero esto fue mágico – sus labios se mantenían cercas a mi, su olor me envolvía en pensamientos poco usuales.
- ja, ja, ja, ja – reí como una tonta, el dice palabras que pienso oh siento.
Nos miramos por uno minutos a los ojos, a un tenia su mano en mi cintura, me eriza mi cuerpo completo jamás había estado así con alguien mucho menos besarlo como lo acabo de hacer tan dulcemente.
- que me has hecho mujer – comento desde sus adentros, mientras recorría mi cuerpo con sus manos llegando a mi pelo…
- yo se que la amo – caminaba por el bosque, recordaba muy bien que una vez estube alli con ella y…

Layla Hardy

Esta vez, no piendo perder a mi unica esperanza de vida, claro si a esto se le llama vida.
- Layla -

sábado, 5 de diciembre de 2009

pagina 14

- Joseph, yo solo …- Nicholas estaba nervioso, se paro al instante y Joseph se apodero de su mirada dejándolo petrificado en ese momento ni yo misma podía moverme, sus ojos tenían un rojo vivo del odio hasta que Joseph se dirigió a Nicholas…

- Joseph Basta – grite sin un solo esfuerzo en mi garganta.

Nicholas salio huyendo de allí, sus pasos eran desconocidos a su camino y miedosos al pisar.

- yo no controlo tu vida Aimeè – sus palabras seguían secas ante mi, sus labios gruesos y carnosos se movían débilmente. Me senté aturdida de amargura en el aire.

No había notado que estaba en un avión, ya no puedo sentir nada mas que odio y un inmenso amor, algo difícil de explicar a mi criterio. Su mano pasaba por mi nuca, haciendo círculos en ella, veía fijamente la venta mientras seguía en mi destellos de amargura a el mismo tiempo que sollozaba, es tan frustrante sentirme triste al estar cercas del hombre que hace un día creía amar, que en segundos quiera compartir hasta el mismo oxigeno y que en escasos minutos no puedo soportar ni el llamado de su nombre.

- Sabes que siempre he querido ser padre – comento bajando su mano por mi brazo, sus palabras hacen que tiemble de miedo y ternura.

- no – mi voz de incrédula – estoy empezando a olvidar de mi pasado Joseph – El valor se metió en mi venas, mire sus ojos.

No tengo ni la minima explicación de porque puedo ver su odio en mi, sus ganas de destruirme y al mismo tiempo sentir como su corazón late por mi, su alma a un sigue por mi pero su mente desconectada hace que yo sufra.

- yo me lleno de tus recuerdos – pego su frente con la mía, su voz era tan clara y al mismo tiempo débil pero sus olor me estremece. – Duerme, no te are daño, no me lo permitiría – Dejo una tranqulidad en mi, hiso que me recostara en su pecho.

Dormia como una niña, envuelta de los brazos de Joseph, solo queria dormir y regresar a donde Aimeè Nicole Torres era una bella niña que…no recuerdo si fuy bella de niña pero mi pasado no es tan bueno para no querer olvidarlo.

Joseph Jonas

Definitivamente la amo, posiblemente sollo una vez viva junto a ella, probablemente en otra vida tenga que sufrir como ella lo hace a mi lado, ahora no tengo poder de sus pensamientos y como pensé no podré tenerlos mientras este dormida,. Prefiero tenerla en mis brazos contemplarla acariciar su pelo y el olor impregnado en el llevarlo a mi mente. Algo muy raro esta pasando conmigo me siento un hombre sin escrúpulos, hace horas que intento recordar que es lo que me mantiene vivo aparte de ver triste ala mujer que amo, se que algo me mantenía feliz, ocupado en ello y no rompía ninguna regla humana. No me siento ni un poco humano ahora. Me sentía como un estupido.

- Joseph – La mama de Aimeè llamaba en mi hombro.

- ¿SI?- conteste concentrado en mirar a Aimeè.

- Solo quería saber si estabas bien – acariciaba mi pelo con ternura, las cosas tornaban extraño, a mi parecer me acariciaba como si fuese un hijo de ella. Respiraba el amor en su aroma llegaba a sentir oleadas de cariño sincero.

- estoy muy bien gracias Denisse – me halagaba tanto su sonrisa.

En segundos una lagrima caía por su mejilla dando una ligera sonrisa. Salio de la escena con pasos lentos. Me mantuve intacto, Aimeè veía hermosa y espectacular, respiraba como una diosa de Grecia y desde el Angulo donde la tenia era mejor no tratar de entrar en sus recuerdos.

Ya pasaron 2 semanas desde que llevamos a Aimeè a vivir en Quebec, la extraño como un estupido sicópata. Pienso en ella todas las mañanas, cada una de ellas termina por matar un suspiro por ella, necesito algo que me recuerde el porque me separaron de ella.

- Joseph Nicholas dice que Aimeè esta bien – Kevin arribaba a mis pensamientos.

- Claro – conteste sin ánimos.

La primera vez que escuche eso no lo creía, las palabras de Kevin están maquilladas respecto a ella, puedo sentir cuando ella esta débil. He estado sentado en el balcón de mi habitación desde aquella mi primera noche aquí…

La noche era fría, concilie el sueño depuse de 10 minutos de tomarme un tranquilisante y mi sueño daba vueltas no tenia un rumbo en si solo su cara de tristeza sola en una habitación con poca luz, llevaba una carga de culpas y en ese sueño aprecie la linda escena de Nicholas según mi hermano se situaba en la misma cama de Aimeè contemplándola dormir, acariciaba sus mejillas congeladas, masajeaba su pelo y entendí que ella pierde energías por mi y Nicholas ayuda a recuperárselas. Cada que ella siente tristeza yo la siento, lagrimas, frío, alegría, confusiones y una lagrima caer es felicidad para mi.

- Tengo que verla, esto falleciendo lentamente Kevin – mis energías eran la perdición.

Desde que llegue estoy sentado en esta silla, Kevin dice que era de mi abuelo que muchas noches aquí se inspiraba en la alegría de nosotros viéndonos correr, he leído su diario solo para pensar en una alegría minima y funciono…

18 de julio 1992

Mi esposa me da ternura, mis nietos están cada día feliz, mi hija esta hermosa cada día, un nuevo niño nacerá en unos meses.

EL cielo esta lleno nubes, el sol ilumina mi habitación y al mismo tiempo la cara de mi esposa resplandece por toda la casa. Mi balcón es el mejor de todos, desde aquí puedo ver a mis nietos correr como el pequeño Joseph puedo escuchar sus ganas de gritarle al mundo que su corazón es único sus alegrías purifican mis pensamientos, sus risas y sus llantos.

Kevin sueña con ser parte de este mundo, es el mismo retrato mío de cuando era niño, se que el triunfara, verlo experimentar con instrumentos que a su edad es imposible tocar pone, todo su empeño en lo que quiere.

Hace un mes que el doctor me entrego la noticia mas espantosa del mundo, que mi corazón ha envejecido muy pronto, que la edad ha vencido a mi corazón, que los cuidados que tuve toda mi vida sirvieron para que muriera naturalmente.

Voy a morir en 2 años aproximadamente, he pensado en mi vida, soy el hombre mas afortunado mi vida fue maravillosa, seguí mis sueños siempre pensé en lo mejor, tuve tropiezos y errores fuertes que en mi vida misma pude corregir, tengo la familia mas hermosa del mundo y mis nietos me dan felicidad, de ello puedo vivir sin que mi corazón latiera eso lo aseguro.

Morir no me da miedo. Vivir sin ellos es morir con mi corazón en buen estado.

No recuerdo a mi abuelo, a mis padre, mis hermanos, o si alguna vez estuve tan enamorado de alguien que no fuese Aimeè, leer su carta me hizo recordad de cuando era niño.

Nada me quita de la cabeza que ella nenecita de mi, mi esposa esta con mi hermano, mi hermano cuida a mi esposa, y a miles de kilómetros de ella siento la felicidad que le provoca y mi amargura al sentirlo.

Quiero entender la tristeza que le provocan mis besos, quiero entender el desagrado de mi aliento, quiero saber porque llevo sus recuerdos dejándola invalida de ellos.

Aimeè Torres

Quebec, es un lugar muy frió y en cada respiración presiento el corazón y el olor de Joseph, aquella noche nos cambio por completo la vida. Mi tristeza no solo la provoca Joseph si no, a lo que han llegado por estos sentimientos, el no recuerda lo que lo hace feliz, Nicholas ha perdido sus sueños por cuidarme, Jared se alejo de su padre para cuidarme día a día.

Las dos semanas que he estado aquí, me he sentido mejor, solo un poco y…

- Cariño daremos un pase por el bosque ¿quieres venir?- Nicholas tomaba de mi cintura y acariciaba mi pelo dando calor en el.

- No se, quisiera hablar con Joseph – conteste animada al mencionar su nombre y no solo imaginándolo.

- pero Joseph esta mal Aimeè – comento exhausto de mencionarlo cada mañana.

- Lo se pero lo extraño – mire a un punto fijo.

- Bien, cuando regresemos – sobaba mi mano – quiero darte una sorpresa - ….

martes, 1 de diciembre de 2009

Paginas 13

Siento una decepción inmensa y tristeza, al mismo tiempo que el esta cercas de mi puedo sentir miles de emociones, mi cuerpo se aferra ala idea de tenerlo sacar mi lado crucial para el. Al instante que el me mira también siento deseos de alejarme, tristeza, amargura es algo que me lleva a aborrecerlo en segundos.
- Aimeè – un calido brazo tomo de mi cintura.
- ¿Que ¿ - conteste afligida en mis pensamientos
- desde que salimos te noto extraña – su aliento me erizaba el cuerpo entero y al momento sentía deseos de escabullirme de la amargura que siento frente a el.
- me siento un tanto extraña eso es todo – mi voz sonaba seria y seca, sin sabor de estar enamorada, el condimento de mi amor desaparecía en segundos mostrando ningún interés en el.
- te amo – comento, dejando su declaración en el aire. /Mordí mis labios/ con sed de los suyos. Se acercaba lentamente a mí y en segundos saboreaba los labios dulces de Joseph, se apoderaba de mi pensamiento dejando este en blanco y al sentir sus besos perdía memorias, recuerdos que tal vez algún día regresaran ami. Cerré mis ojos veía como pasaban frente ami aquellos recuerdos y en instantes se separo de mis labios dejándolos rojos pero su actitud es como si le hubiese querido alejarlo de mi.
- Aimeè – titubeo con dificultad, respiraba rápido y apenas y podía entender.
Sostenía mis brazos sin saber que los tuviese, me di cuenta de la escena en ese instante, la gente, las cámaras, Jared, y la familia de Joseph.
Habíamos salido de el lugar ya ase varios minutos, y varios minutos la gente nos miraba, el beso fue un espectáculo para ellos, pero para mi no era una sensación agradable, al besarlo sentí una tristeza inmensa en mi corazón seme hacia imposible sonreír, como si una parte de mi alma desapareciera dejando un vacio, desde que desperté he estado cambiando de animo pero sin duda esta tristeza enfureció mi corazón.
- bien chicos vámonos – Nicholas decía, mientras mantenía una sonrisa forzada saludando a miles de personas que estaban allí por ellos.

Joseph Jonas

¿Es una buena posibilidad estar tan enamorado de ella? , siento que muero si no la veo, tengo que respirar su mismo aire. Hace unos segundos la tenia tan cercas y al decirle que la amaba me sentía mal, mi energía desaparecía y además de mis deseos de besarla algo mas dentro de mi mente me decía que tenia que hacerlo para sentirme bien, perdía energía cada vez que la miraba. Le pregunte si estaba bien solo para asegurarme si estaba con ella o si un sueño tonto era el culpable, su contestación no fue muy convincente y sus ojos llamaban a los míos mi corazón pedía besarla y mi mente también. La bese como un loco desquiciado, tomándola de la cintura y saboreando la gloria misma y sentí como mis energías fueron aumentando tanto que también las ganas de besarla eran grandes quería acabar con su aire y percibía el desagrado y la tristeza que sentía ella al besarme…eso me hizo feliz, pero solo en mi mente y parte de mi corazón. Sentirla triste me hizo feliz. / Me separe de ella veloz mente/
- Lo siento – le dije inconciente.
No puedo entender nada, la necesito, mi corazón dice que ella debe ser feliz y que ella me ama, y que necesito estar cercas de ella porque la amo pero mi mente dice que necesito de sus memorias y recuerdos para que este triste y que mis energías se agotan si ella esta feliz. ABSURDO ¡
Me siento impotente ya no tengo control de mi cuerpo y pensamientos, no del todo. No tenia ni un solo recuerdo de haber conocido a todas estas persona, Aimeè dice que la señora de piel calida y blanca es su mama, ¿pero y las demás?, también dice que el chico de pelo chino y de buen vestir es mi hermano, no entiendo nada esta situación y es incomoda.

No recuerdo haber viajado a esta ciudad con mi esposa, no recuerdo que paso anoche y no entiendo porque las personas gritan al vernos. Aimeè me lleva de mi enlazada a mi mano, pero su expresión hace una gran diferencia de desagrado y tristeza.

Aimeè Torres

Me siento la persona más infeliz del mundo en este momento, voy de la mano de Joseph esperando entender que pasa con estos sentimientos.
Denisse dice que tendremos que vivir en otro lugar Quebec en Canadá, mi mundo ya no es el mismo hace unos días era alguien desconocida para todo el mundo, y ahora lo soy pero para mi misma.
- te encuentras bien Aimeè – pregunto Nicholas al mismo tiempo que se sentaba a lado mío con una cara inquieta en varios sentidos y perfumado de dudas.
- Nicholas, me siento a desgarrar, me siento triste, no se que paso – no sonreía en lo mas mínimo, mi cabeza da vueltas y empecé a derramar lagrimas acompañadas de sollozos suspiros.
- No se lo que sucede pero todo ira bien lo prometo – Me abrazo, el cariño de Nicholas volvía un poco de felicidad a mi mente y pensamientos, sentía una sensación en mi venas, como si un liquido ardiera dentro de mi llevándolo hasta mi cabeza. Sus brazos hablaban entre si, me escondía en su calido pecho para encontrar mas felicidad y saborearla al instante, llenarme la vida de esa felicidad que es tan plena y que perdí hace unos segundos.
- Aimeè – cerré los ojos fuertemente, y Nicholas quito sus brazos al igual que mi felicidad.
- Joseph – lo vi allí, parado, serio, su postura intacta, la comisura de sus labios inmovibles.
- Joseph, yo solo …- Nicholas estaba nervioso, se paro al instante y Joseph se apodero de su mirada dejándolo petrificado en ese momento ni yo misma podía moverme, sus ojos tenían un rojo vivo del odio hasta que Joseph se dirigió a Nicholas…

Pagina 12

- bueno tu y Joe- pauso tratando de encontrar palabras correctas.
- Joe y yo que – pregunte confusa.
- bueno no se como paso pero llegaron inconcientes al Foro – en realidad su cara no tenia una explicación.
- ¿Inconcientes? Pero no entiendo – no recordaba ni una sola escena donde estuviera inconciente! Es decir nadie recordara nada porque estuve inconciente que inconciente eres Aimeè.
- bueno hay algo mas, la gente, bueno – había un espacio enorme en sus palabras.
-Jared!!- frite desesperada. Algo malo había sucedido y no podía recordar nada de anoche.
- bueno, ustedes aparecieron en un puente – cerro sus ojos.
Como era posible, en un puente, es decir esto es algo que… como paso? Quien, esto debe ser una broma, lo ultimo que recuerdo fue que Joe me llevaba entre sus brazos y enseguida mis parpados vencidos se encontraban desapareciendo mi vista.
-¿que? – parpadeaba sentía una extraña sensación en todo mi cuerpo.
- esta mañana – cerro los ojos bruscamente, dio un puñetazo en la orilla de la cama, quejándose de su propio comentario.
-esta mañana? – estoy empezando a creer que soy sonámbula, pero y – Joe, donde esta Joseph ¿- pregunte desesperada, no recuerdo nada y el estaba con migo tratando de protegerme. – Quiero verlo – grite, la habitación se había vuelto molesta en el ambiente.
- Aimeè no puedes levantarte a un, la prensa y las fans están vueltos loco, mira creo que hubo un atentado yo que se, necesitamos irnos de este lugar en cuanto Joe despierte – hablaba y hablaba pero mi necesidad era el tocarlo abrazarlo saber que esta bien.
- quiero verlo Jared!!- fritaba como una niña berrinchuda.

Layla Hardy

Detuve mi tiempo por este estupido plan, todas las inyecciones me tiene harta, tengo que cubrir mis moretones con maquillaje, tengo odio en cada parte de mi.
- Layla, no te resistas – Jimmy me gritaba en cada oposición, me movía para no sentir el espantoso liquido en mis venas, quemando cada litro de sangre en mi, ese fue mi castigo por ver a el amor de mi vida.
Fue por el que me aleje de todos y de todo, Nicholas es el amor de mi vida y se que lo he tratado de la manera mas cruel pero si tan solo fuese una persona, un humano, una estupida mujer normal. Cuando naci mis padres dijeron que no podria sentir odio, amor u otro extraño sentimiento, pero todo es mentira.
- Bien llevenla al 205 –Jimmy ya no me daba terror, ahora solo pienso en vengarme de sus estupidos métodos de cuidarme, la inyección ya no era una dolorosa parte en mi cuerpo podria soportarlo pero la sensación que hace que arde mi cabeza era insoportable.
- Elizabeth, tienes que mantenerte cercas de ella, hiciste lo que te pedí ¿- escuchaba alo lejos.
Las manos de miles de sirvientes de Jimmy estrangulaban mis brazos y solo podía quejarme ante mis suplicas y desgarrarme el alma al pensar lo que sucedió con Joseph y Aimeè.
- Te vuelvo a ver cercas de ellos y esta vez no solo are desapareceré tu sangre si no todo ser – comento con odio. Muy bien correspondido.

Joe Jonás

Habia despertado con su voz, su piel tocaba la mia y al darme cuenta de…
- Joseph, estas bien – Aimeè sostenia una cara preocupada pero me mantenía en tratar de calmar mi dolor de cabeza.
- ¿ que sucedió ¿- preguntaba adolorido, poco a poco me levante.
- Joseph tenemos que irnos lo mas rápido posible de aquí, todo esta listo solo faltas tu – una señora muy linda entraba ala habitación, su cara y sus ojos, la ternua misma en ella.
- ¿disculpa quien es usted? – pregunte muy amable.
- Joseph no es momento de bromas – su cara de preocupación, se sentó ala orilla de mi cama, mientras mi esposa Aimeè tapaba su boca con ambas manos.
- Amor, que te pasa? – me levante, fue una sensación nueva en mi podia sentir una lagrima de ella caer por sus mejillas, como si todo lo que le pasara a su cuerpo me pasara a mi.
- Joseph por favor ve a cambiarte – me ordeno Aimeè alo que tome la ropa en la silla y me dirigí a el baño.

Aimeè Torres

- Denisse, esto no puede estar pasando – sollozaba en su hombro, me percate que el asunto estaba mas difícil, Joseph había perdido los recuerdos. Algo andaba mal, si tan solo el también pudiese olvidar de quien soy yo pero el me recuerda como su…
- ¿Señora que le ha hecho a mi esposa ¿ - Salio del baño en Jens.
Su esposa?, suena sensacional como puede llamarme esposa en su voz suena alagador y sensual pero.
- Joseph vístete y vámonos – comento Denisse olvidando la situación.
- ¿Disculpe? – pregunto joe molesto. Su cuerpo bien formado, su piel bronceada, sus brazos me hacen estremecer de pensar que “Esposo” sea como el ahora desea ser llamado por mi.
-¿ Joseph no le hables a si a mi madre quieres y apurate ¿- me dolía tener que hacer esto, si yo me siento mal por ello, no quiero sentir lo que Denisse, no ser recordada por su hijo de quien vio nacer y hacer de el un buen chico aunque su pasado sea obscuro el era perfecto.
- De acuerdo amor, ¿y los niños? – ESTA DEMENTE!.
Di un ligero aire de incertidumbre Joseph parecía estar conciente de sus palabras, el solo hecho de pensar en un hijo con el me penetra cada puro de mi piel erizando todo mi cuerpo. De un día a otro estaba en un nuevo ambiente, de un dia para otro sostenía un sentimiento por un chico nuevo, pero este es como si fuese alguien que conozco de toda la vida.
- Amor, tu y yo no tenemos hijos – conteste atónita.
- ¿y Nicholas que es? – metia su cuerpo en su playera un poco ajustada. Pareciese muy sencillas su palabras como si hablar de un hijo con migo a su edad fuese normal.
- Joseph nicholas es tu hermano –contesto Denisse algo impaciente.
- Joseph – caminaba con rumbo a su detallado cuerpo.
- porque no me dices amor, como siempre – perfecto, suena como un niño caprichudo.
- Amor, es hora de irnos –jale de el y empecé a caminar sin entender ni el mas minimo minuto, desde que desperté he estado fuera de mi propio pensamiento estas cosas se aferran a mi. Extrañas.