Sonó el teléfono de casa.
- bueno – contesto Jared- claro, Jerry es para ti –
Las únicas llamadas que recibíamos eran de Denisse oh de Kevin, de mi madre que se preocupa demasiado.
- Layla – contesto Nicholas emocionado.
Me concentraba en llevarme el recuerdo de Joseph, quisiera poder tocarlo, olerlo, sentir que el se acuerda de mi.
- Aimeè, tenemos que salir Jared me llevara al pueblo y de allí al aeropuerto, Layla esta aquí- pauso mientras yo mantenía mi silencio y mi mirada en aquella puerta.- ¿no te molesta? Si..- lo interrumpí.
- claro ve Nicholas – Mi voz se perdía en el transcurso de la razón.
Nicholas me ha cuidado mucho, ha estado cercas de mi. Todas las noches el esperaba a que durmiera, hubo noches donde el dormía primero su cansancio era enorme pero el mío era inagotable, no podía dormir imaginando la cara de Joseph, solo, tratando de esperar una dulce voz que fuese mía.
Por las noches escucho música, un piano viejo tocando melodías de la vida, mientras Nicholas duerme todas las noches camino hacia la sala y sentándome en el sillón solo bastan minutos para poder presencia un piano y una sombra y la melodía tan clara como pudiese ser cierta y de viva voz. Me deleito de esas notas y al instantes se esfuman y mi dolor interpreta la presencia de un corazón roto, eL de Joseph sin duda y regreso a mi habitación viendo a Nicholas dormir.
- Solo son alucinaciones ciertas Aimeè – pensaba en voz alta al darme cuenta de que estaba sola por primera vez en dos semanas en esta casa. EL frío era inmenso mis palabras esperaban por el.
Tome algo con que pudiera soportar el frio. Sali rumbo a el corazon de Joseph, mis alucinaciones pueden acbar al estar enfrente de el. Caminaba perdida en el camino y conociendo el rumbo una gran ironia, esta era la primera vez que salia de casa, metia las manos en lso bolsillos de mi chamarra, recorrian por mis mejillas inmensas oleadas de frio formando gotas invisibles en ellas.
Layla Hardy
336 horas, no ha podido encontrarme gracias a aquella charla que escuche inconcientemente, me duele el corazón y mi alma se averío.
- no puedo sentir mas –murmure.
La gente pasaba rápidamente, me hace falta aquel liquido irritante en mis venas, pero creo que podré vivir sin el , al menos puedo hacer algo por mi hermana, si mí hermana Aimeè Nicole Torres que hace dos semanas no se de ella, la cual le hice el daño mas profundo en mis años de vida jamás me había sentido tan inhumana .
Joseph Jonas
-Kevin, saldré a dar una vuelta –
Camine largos pasos, desesperado por encontrarla o por lo menos sentirla. Caminaba y caminaba, kilómetros de distancia de ella era imposible encontrarla apenas unas horas de caminar y sentía como si muy pronto llegaría a el lugar donde se encontraba.
No entiendo porque me separaron de mi esposa, porque Kevin dice que es lo mejor para todos, no entiendo por que la hago sufrir con mis besos, porque esa amargura al pensar que la amo y que la quiero frente a mi, y que no quiero separarme de ella, no entiendo muchas cosas pero lo que me frustra de mi es verla triste y que de esa tristeza alimenta mi alegría y mis energías.
Hoy soñé con ella, una vez mas, pero esta vez fue diferente, se encontraba en un bosque con el atardecer de por medio, sentada en un enorme árbol y la nieve caía y resbalaba por su cuerpo, enrollada del frío, tomaba sus piernas y su cara escondida en ellas, mantenía una sonrisa tierna y miraba el cielo y en instantes una melodía se movía al compás de las hojas moverse, su pelo flotaba entre la nieve y la brisa que acomodaba el rostro de el árbol.
Desde ese sueño he escuchado música a cada momento, me he enternecido por un pequeño fragmento de esa melodía.
- ¿donde estarás?- grite al pararme en seco.
Ya era de noche, no se cuanto tiempo camine desde que Sali de casa, llegue a un lugar muy conocido, un lugar que me llevo a un momento de recuerdo.
Flash Back
- lo siento no quiero ser grosero- dijo a un cerca de mis labios. Esto va a matarme si no pasa ahora no sabre que are.
- Joe yo…- Aimeè, donde te has ido…
Junte mis labios con los suyos, sentí esos carnosos labios a frutas de gomitas, sus labios se movían al movimiento de los míos, esto me hacia soñar mas allá de un beso, me sentía tan plena en ese instante, este es mi primer beso y es muy especial. Jugaba con mi lengua su mano acariciaba mi mejilla, su brazo paso por mi cintura. Pareciera que sus labios estaban moldeados para besar los míos, me aferro a el, esto era tan mágico, la brisa era un canto que chocaba en nuestros cuerpos. Sus labios son tan calidos, no se si es por ser mi primer beso pero después de esto necesitare besarlo mas siento que el tiempo se detiene y que los árboles miran nuestra tierna escena.
- Aimeé yo… - abrí los ojos y el aun los mantenía cerrados su cara me daba ternura, en sus expresión sentía que le gusto lo que acaba de pasar – wow – musito y abrío los ojos lentamente.
- Lo siento yo no – explique muy apenada alo que el interrumpió mi explicación.
- no, no, no eso no, yo no se tu pero esto fue mágico – sus labios se mantenían cercas a mi, su olor me envolvía en pensamientos poco usuales.
- ja, ja, ja, ja – reí como una tonta, el dice palabras que pienso oh siento.
Nos miramos por uno minutos a los ojos, a un tenia su mano en mi cintura, me eriza mi cuerpo completo jamás había estado así con alguien mucho menos besarlo como lo acabo de hacer tan dulcemente.
- que me has hecho mujer – comento desde sus adentros, mientras recorría mi cuerpo con sus manos llegando a mi pelo…
- yo se que la amo – caminaba por el bosque, recordaba muy bien que una vez estube alli con ella y…
Layla Hardy
Esta vez, no piendo perder a mi unica esperanza de vida, claro si a esto se le llama vida.
- Layla -
